El sonido del aerosol nunca se silencia

Por Darly Daniela Ruiz @darlyru2

El 2011 fue el año que puso el graffiti en boca de todos, pues acababan de asesinar a un joven graffitero por estar pintando una pared. Diego Felipe Becerra falleció tras recibir un impacto de bala por un policía. El chico se encontraba pintando un mural en el puente de la 116 con avenida Boyacá, cuando un grupo de policías lo abordaron. Él intentó huir del lugar, pero en ese momento le dispararon, supuestamente porque Becerra era un atracador de la zona, poco después se comprobó que él solo tenía en su poder unas cuantas latas de pintura y el patrullero fue condenado a prisión; sin embargo, nueve años después del crimen, el hombre sigue prófugo de la justicia.

Ilustración 1 Tomado de Semana.com

Diego Felipe se convirtió en el mártir del graffiti; hoy en día se continúan realizando festivales en su honor para recordar su memoria; y es que este fue el hecho que puso en evidencia la falta de políticas de protección para el desarrollo del arte callejero en la capital. Por ello se creó el decreto 482 del 26 de diciembre de 2011, con lo que se dio paso a la creación de las mesas de apoyo a los graffiteros y posteriormente a la aceptación de esta práctica de forma artística y cultural, con limitaciones en el espacio público, es decir que para poder pintar una pared deben tener un permiso reglamentado. Esto, aunque hizo que hubiera una mejor relación entre la alcaldía y la comunidad, no dio satisfacción completa.

–No es un favor que nos está haciendo la Alcaldía al dejarnos pintar, es una obligación que tienen de acuerdo al decreto que se promovió en 2011-

Menciona Jahir Dimaté, quien trabaja en Graffiti Tour Bogotá, la primera empresa de recorridos para conocer el arte callejero en la capital colombiana.


Los mal llamados vándalos del arte

El graffiti siempre ha cargado sobre sí el estigma de ser vandalismo, las personas se dejan llevar por esa idea y generalmente se escandalizan cuando ven una pared pintada o rayada con la firma de algún joven que se quiere hacer notar, alguien que quiere decir “aquí estoy”.

  • Hemos tenido peleas, nos han cogido a cuchillo, bolillo, he estado detenido en la URI por una demanda por daño en bien ajeno. Es a lo que uno se expone por trabajar en la calle –asegura el graffitero bogotano quien es conocido en el mundo artístico como Juega Siempre.

Hace unos años era muy peligroso salir a pintar una calle, los jóvenes no contaban con la seguridad para realizar arte callejero – en ese entonces se veía como arte vandálico, la gente estaba en desacuerdo, era muy nuevo aún. Eso creaba mucho choque con la policía, así uno fuera a pintar algo bueno, un buen mensaje técnico, había mucho problema, tocaba estar muy pendiente de que no lo vieran pintando -dice Jotados, quien se inició en este arte a los 11 años, cuando le gustaba hacer competencia de dibujo con sus hermanos, pero no sabía que existía el graffiti y que eso sería lo que más adelante le gustaría hacer.

  • En una ocasión, visitando a unos amigos conocí un juego que se llama Getting Up y ahí salen artistas reales y me hice consciente de que existía el graffiti, Yo estaba contento porque se juntaban las dos cosas que me gustaban (el dibujo y el rap). Lo encontré como una solución a mi vida y que eso era lo que debía hacer –recuerda Jotados.

Ilustración 2 Tomado de GamesTorrents

Además de tener que luchar con las leyes para poder pintar una pared, los jóvenes graffiteros se han tenido que enfrentar a la sociedad, pues como en cualquier situación existen quienes valoran y respetan este arte, como quienes los tachan de ser delincuentes que mal influencian a los más pequeños.

  • No faltá quienes reaccionan mal porque no están de acuerdo con lo que uno está haciendo o que preferirían ver otra cosa, como si uno estuviera tomando la opinión de la gente. Algunos me felicitan “ay muchacho que bonito, que chévere”, pero no falta el vecino que dice “por qué está pintando eso, por qué no hace una virgen o un niño Dios” –dice Jotados, quien igualmente siente que ha sido acogido por las personas en la mayoría de casos.
  • Dentro de la calle pueden pasar muchas cosas, como que la gente le gusta lo que uno hace, pintan, le dan un tinto -menciona Juega Siempre- Para él la interacción con la comunidad es muy enriquecedora, debido a que siente que el mensaje que está dejando en el muro, está teniendo un mayor impacto en quienes lo observan.

Más allá de los inconvenientes con la ley y las personas, se encuentra también la adversidad del espacio en el que se está pintando, pues muchas veces el lugar no cuenta con los requerimientos básicos.

  • Ahorita me encuentro pintando en Medellín y encontramos un muro regrande, era una calle en bajada, o sea inclinación de piso, era alto, tocaba poner andamio y es muy difícil trabajar con esa inclinación; además el muro tenía mucha condición de deterioro, había mucho moho, bloques en ladrillo, muchas columnas salidas, pero con todo eso lo logramos, se le hizo limpieza, se fundió con un producto que trata de matar el moho y la humedad, se le hizo toda la restauración –recuerda Jotados.

Los graffiteros son vistos en las calles como jóvenes haciendo rayones con latas de aerosol, muchas veces las personas no entienden lo que significan los trazos que se realizan con diferentes tipos de caligrafías y que en el mundo artístico lanzan un mensaje muy fuerte. Además, muchas veces solo se piensa en que se pinta una pared y ya, pero existen diversas técnicas, que enriquecen la obra, que dan sentido y coherencia a lo que se busca expresar.

Ilustración 3 Tomado de Instagram @jotados_graffiti

Estoy haciendo Stencil Bonding (estampados pequeños, hechos con plantillas especiales para el graffiti) que consiste en salir a caminar en la noche y poner Stenciles pequeños en muchos lugares, entre 40 y 50 impactos, en este caso casi no hay reacción de la gente porque trato de que nadie me vea, me demoro muy poco haciéndolos. Es un accionar mucho más informal, en las sombras, es incluso ilegal; se trata de no interactuar con la gente –dice Juega Siempre, quien a pesar de tener una carrera reconocida por la cantidad de obras que ha realizado, aún disfruta de hacer graffiti desde el punto ilegal, en cierta manera es mantener la adrenalina de que en cualquier momento lo pueden descubrir pintando una pared en medio de la noche.

Ilustración 4 Tomada de Instagram @juegasiempre

Francotiradores de aerosol

El uso del aerosol se puede considerar como en aquella obra escrita por Arturo Pérez Reverte ´El francotirador paciente´ un arte entre sombras, donde se busca la satisfacción de encontrar lugares difíciles, escabullirse en túneles, romper y saltar vallas y tener que pintar sin tener iluminación hace que todo el trabajo sea más difícil, pero que al final se logra plasmar un mensaje que logre sacudir a la sociedad.

La ley es diferente en cada país y la perspectiva del arte urbano en algunos lugares es más fuerte que en otros, por ello, cada lugar implica una dificultad creativa.

  • Hay lugares muy complicados porque la ley es muy fuerte, entonces es una transgresión a nivel de esta y puede llegar a ser muy difícil en lo legal porque estás expuesto a que te agarren. Incluso pienso que intervenir en comunidades muy cerradas a sus problemáticas, no es fácil llegar a dejar un mural porque es invasivo, y logra generar mucha reticencia, mucho análisis de lo que uno va a hacer –manifiesta Juega Siempre.

La calle es el lugar indicado para protestar, pues caminar por una vía que normalmente tiene muros grises y de repente una mañana amanece llena de color, con un mensaje que sacude realmente a la sociedad, que le hace entender que algo está sucediendo y está afectando a un grupo social, logra motivar a la comunidad graffitera.

  • El arte urbano es una forma de comunicar al estar en el espacio público, es un canal de comunicación sin censura, democrático y equitativo para todo el mundo. Me gusta dejar una posibilidad de reflexión para aportar a una situación que tiene problemas, desde el arte poder señalar y abrir mentes – comenta Juega Siempre.

Jotados, por su parte, ha llevado un mensaje de amor al arte desde las cosas sencillas, tal como lo manifiesta:

-Siempre quiero dar es un impulso a la vida, mantener la fe; trato de expresar a Dios en todas las cosas cotidianas que vemos, en la sonrisa, la belleza, la mujer, los animales, en todo lo que tenemos alrededor.


El graffiti como destino turístico

Por otro lado, el crecimiento del arte callejero ha llevado a que varios artistas puedan posicionar su obra y su nombre en el mundo, además de conseguir vivir del mismo, pues hubo una época en la que las personas se preocupaban más porque los jóvenes estaban “perdiendo el tiempo” en algo que no les iba a dar garantías de vida. Hoy, tras años de lucha en el medio, varios artistas se han consolidado en el mundo del aerosol y han obtenido cientos de logros.

  • Mi trabajo cada vez es más reconocido, la gente entiende más el mensaje, cada vez tengo más espacio para mostrarlo. Poder ser útil a la sociedad de alguna manera, denunciar, poner un grano de arena para las sociedades del arte; me ha permitido salir, viajar y conocer –dice Juega Siempre.
  • Quizás lo principal es poder vivir de esto, vivir del graffiti con mi pareja, formar un hogar y viajar. Es la solidez que he logrado conseguir con el graffiti –confiesa Jotados.

Hoy en día el arte urbano ha ganado respeto en muchos países, pues son estos artistas los encargados de darle un toque de belleza y atracción a ciudades tan desordenadas, llenas de muros grises como la capital.

  • Bogotá está posicionada como una de las principales plazas del graffiti en el mundo, a la par con ciudades como Miami, Barcelona y París, que tienen un muy buen movimiento. Para mí, Bogotá se los lleva por mucho porque es una ciudad extensa y con una gran población que hace que haya mucho artista, hay de dónde escoger -agrega un tanto emocionado Jotados, pues con el paso del tiempo la capital colombiana se ha saturado de graffitis y se ha hecho más llamativa para turistas y nacionales.

Ilustración 5 Tomado de Conexion Capital

Gracias a toda la explosión artística que ha habido en Bogotá durante las últimas décadas, actualmente, las zonas turísticas como la Candelaria, cuentan con una alta variedad de graffitis que han atraído turistas de todo el mundo, quienes se animan a conocer la ciudad a través de un guía que les muestre toda la variedad del arte callejero, Graffiti Tour busca en sus recorridos mostrar la verdadera urbe, más allá de lo bonito, que vean los problemas. Una caminata de cerca de dos horas en la que los visitantes ven todo sin censura, encuentran los muros pintados y en algunos casos eliminados por la Alcaldía cuando tienen contenido altamente político, algo que sucede frecuentemente en la Candelaria y que los turistas logran entender tras una breve explicación dada por el contenido que fue borrado de los muros.

  • Hace un par de semanas en la 26, se levantó un mural enorme, como forma de protesta por la alarmante cifra de masacres que ha habido durante el 2020, en él se lee “Despierta país indolente”, una obra que fue pintada por las mesas locales y la mesa distrital de graffiti,
Ilustración 6 Tomado de Facebook Bogotá Graffiti
  • Ese mural de la 26 fue pintado de forma ilegal –asegura Dimaté.

De los malos pasos, al graffiti como forma de vida

Incluso el uso de las expresiones artísticas ha permitido mejorar a las comunidades que eran conocidas como peligrosas en la capital, barrios que desde hace varios años eran conocidos como las ollas de la delincuencia y donde nadie se atrevía a subir.

Dimaté comenta que en esa época había una banda que era liderada por un joven al que apodaban Calabazo, un pandillero de la parte alta del barrio Egipto, hasta que un día, con ayuda de los graffiteros les mostraron el arte, los sacaron de la delincuencia y hoy en día tienen su propio negocio turístico, llamado Breaking Walls, en el que cuentan su historia a los turistas y les muestran el lado artístico del barrio. Se regeneraron y de la mano de ellos hacemos semilleros para enseñarles a los niños que pueden involucrarse en el arte y cuidarlo, para que vean las posibilidades de hacer cosas sin ayuda de las alcaldías –concluye Jahir.

Un arte que sirve para expresarse de manera libre, para un graffitero la pared es su lienzo, la forma de hacerse escuchar y de mostrarle al mundo una problemática que no solo los afecta a ellos como comunidad sino al país, además de permitirles crecer como personas, valorando las diferencias culturales y sobrepasando todos los límites de la censura para mostrar que las decisiones tomadas desde la cabeza de mando, también afectan las bases.

  • Me motiva el amor al graffiti, la ambición de hacer algo más grande y mejor, pintar, la capacidad que tiene el graffiti de generar una reacción en las personas, la gente en el barrio se asombra porque no veía el potencial que tenían en esa pared en blanco con una obra que termina siendo muy agradable –concluye Jotados de manera alegre de todo lo que su arte transmite a la sociedad.

Tengo una satisfacción personal porque me gusta lo que hago, cada vez me siento más realizado como persona y como artista, por el lado profesional. Me interesa pintar porque me encanta, es lo que siempre me ha gustado desde chiquito, me da placer, entonces es como jugar, de ahí viene él Juega siempre –afirma por su parte Juega Siempre, quien ha encontrado en el arte su realización al lograr dejar mensajes que aportan en gran medida a la sociedad no solo del país sino del mundo.


Nota editorial

Agradecemos a Daniela Ruiz por compartirnos un gran trabajo. Todo el trabajo que realizado para esta crónica es producto de ella, tanto las entrevistas como la elaboración de la misma son producto y del gran esfuerzo de Daniela.

Spot realizó la publicación de la crónica y la elaboración de las piezas gráficas contando con el asesoramiento de Daniela Ruiz.

Por Spot

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