Por: Mariana Ocampo @manaocas2020

Las generaciones que nos anteceden se han encargado de lavarnos la cabeza con la idea de que una crianza violenta es la más efectiva.

He escuchado en repetidas ocasiones a adultos burlándose de psicólogos cuando hablan de crianza respetuosa, y dicen en voz alta con mucho orgullo

“Yo a mi hijo si le di cuando le tuve que dar, y por eso no es un malcriado como muchos niños”

En cambio, si su hijo actualmente no es una mala persona, es porque es un sobreviviente de los traumas psicológicos que deja una crianza violenta. La manipulación que vivimos muchos en nuestra infancia llega al punto que nos hicieron creer que nos maltrataban por nuestro bienestar, porqué nos amaban… ¿Qué mensaje nos están dando? para mi es claro, nuestras figuras de amor tienen el derecho de maltratarnos, hoy nuestros padres, mañana nuestra pareja. 

Mis padres siempre me catalogaron como obsesiva, ansiosa, impaciente, pero nunca analizaron las raíces de mi comportamiento; siempre se me exigió perfección y cuando el resultado era distinto mis padres no se lo tomaban muy bien, para nada bien me atrevería a decir; así que crecí con un miedo excesivo a equivocarme y a ser imperfecta, me frustro cuando no me salen bien las cosas por primera vez, he llegado a odiarme por fracasar en algo. Se me impuso que así debía sentirme y ahora resulta que es parte de mi personalidad. 

A los padres les cuesta entender que los niños merecen respeto, les cuesta validar las emociones, sus emociones y entender que, si un niño hace una rabieta, o si grita, o llora, es porque está en un proceso de aprender a regular sus emociones, está aprendiendo a controlarse y a entender el mundo; entonces ¿Qué pasa si le negamos a un niño su llanto o su rabia?, ¿Qué pasa si lo amenazamos con una golpiza para que se calle?

El niño va a crecer reprimiendo sus emociones y normalizando el no comunicar lo que siente; y unos años después estos mismos padres van acorrer a un psicólogo desesperados porque ven a su hijo decaído, sin ganas de nada y se preguntarán ¿Por qué mi hijo me dice que le pasa? ¿Por qué no confía en mí?

Pues esto no es otra cosa que el resultado de una crianza violenta.

Maltratar a los niños fragmenta los lazos en la familia y rompe la confianza, tenemos que educarnos, aprender sobre el comportamiento infantil, respetar y no usar a los niños como saco de boxeo o como desestresarte de un día muy duro de trabajo, la creencia de que violentar a los niños es el método más efectivo para educarlos, solo denota ignorancia. Así que, si usted piensa de esta manera, no debería tener hijos; criemos niños que no necesiten recuperarse de su infancia.


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