Shadia Pérez @shadiayang_02

Buenas tardes a todos y todas, me gustaría hablarles sobre el colegio, específicamente sobre la educación básica secundaria.

Durante mi etapa escolar fueron pocos los recuerdos de clases en las que de verdad se aprendía algo; por el contrario, recuerdo que era aburrido y que era poco lo que se aprendía y mucho lo que se memorizaba.

Por otra parte, los recuerdos más cálidos con los docentes que conservo, son de aquellos que me enseñaron en primaria, sobre todo matemáticas y español; gracias a ellos sé escribir, leer o hacer operaciones matemáticas básicas.

En cambio, con docentes de secundaria no tengo más que difusos recuerdos con mis compañeros, y aquellas veces que nos regañaban de manera que nuestros ánimos quedaban en el piso, por situaciones tan cotidianas como llevar el cabello suelto o teñirlo de algún color.

Esa situación ocurría sobre todo a partir de séptimo; hacía ver a los docentes como una autoridad frente a nosotros, encargados del orden y el control de la uniformidad física y mental.

La educación tradicional implantada por las escuelas de primaria y bachillerato no están formando sujetos críticos frente a las realidades que vivimos en Colombia, sino por el contrario, están formando a futuros trabajadores que sean competentes y hábiles para el mercado laboral.

Aquello impide que los niños y niñas que intentan innovar en el modelo de enseñanza/aprendizaje sean escuchados, porque lo que se sale de la norma, termina siendo excluido.

En las instituciones educativas en Colombia, se suele llevar ciertas políticas que llegan a imponerse sobre el pensamiento de los estudiantes, siendo por lo general lo más conservadores y estrictos que se puede en cuanto a un seguimiento lineal del plan de estudios, que a veces no parece tener ánimo de enseñar, sino de entregar resultados desde el acatamiento de órdenes, más que construcción de saberes.

Situación que pone en cuestionamiento el modo de educación occidental implantado a lo largo y ancho del territorio colombiano, exceptuando la educación no occidental implementada por los pueblos originarios en donde las técnicas de aprendizaje se contradicen por completo con la ya antes mencionada, y los niños aprenden en la práctica y el juego.

Aquella forma de enseñar para muchos, no es la mejor por la poca teoría que se maneja; sin embargo, permite a los sujetos aprehender cada uno de los conocimientos propuestos por su maestro, que son iguales a los del aprendiz; esa forma de enseñanza lograría transmitir un verdadero aprendizaje desde la hibridación de lo originario y lo occidental.

Actualmente, la contingencia nos ha llevado a reinventarnos; la educación está cambiando y ahora en cuerpo propio vivimos mayores tensiones desde lo educativo. Docentes y estudiantes deberíamos trabajar de la mano, conocernos mucho mejor y saber cómo mejorar, no desde el orden sino desde la experiencia y el verdadero aprendizaje; de nada sirve una cabeza llena, con un corazón vacío y sin pasión por el conocimiento.

Discurso presentado en la clase de Crítica Argumentación, Uniminuto

Por Spot

Un comentario en «La educación merece un cambio»

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