Por: Maria Clara Medina

K-pop es como generalmente se reconoce a la música popular de Corea, puntualmente la música de Corea del Sur, pues Corea del Norte no posee un escenario musical definido a causa de la censura gubernamental; el K-pop abarca una serie de estilos como son el: Pop, Rap, R&B, Dance, Electrónica, entre otras. 

El comienzo del género, como lo conocemos hoy, se dio al inicio de la década de 1990, los pioneros y conocidos como el primer grupo de K-pop que se conformó  fue la agrupación Seo Taiji & Boys, a ellos se les atribuye el haber reformado la escena musical en Corea del Sur, pues anteriormente las dictaduras existentes en el país limitaban la  expresión artística, con el inicio de la democracia ____ se dio inicio a una nueva era musical que integraba ritmos extranjeros y otros idiomas en su interpretación.

Han pasado 28 años desde que Seo Taiji & Boys abrieron la escena musical de Corea al mundo y la visibilidad que han adquirido estos grupos han rebasado los bordes de su continente para llegar al resto del mundo, convirtiéndose hoy día en uno de los principales ingresos del país surcoreano, pues, los Idols, como se conocen a los integrantes de estos grupos, son imagen de cientos de marcas de maquillaje, tecnología y moda que se han extendido a lo largo del mundo. 

Ciertamente, esta industria ha beneficiado de manera positiva a Corea del Sur, no solo económica sino también moralmente. En 1945 y con el inicio de la Guerra Fría, Corea pasó uno de sus momentos más críticos, pues lo que solía ser una sola nación se dividió en 2. Del lado norte se encontraba una dictadura comunista y del otro una dictadura pro -norteamericana. Después de esto las crisis económicas y de moral fueron el común denominador de las 2. 

El K-pop, en sus inicios, generó un conflicto entre las generaciones; de un lado el extremo altamente conservador que no aceptaba los cambios junto con la incursión de los valores occidentales más modernos y por el otro lado se encontraba la generación más joven que ansiaba conectarse con el mundo exterior.

Teniendo en cuenta el actual impacto que tiene el género en el mundo, no es difícil visualizar la importancia del K-pop en el país. Se han convertido en motores económicos y venden el ideal de la Corea jovial, juvenil y altamente tecnológica.

“No todo lo que brilla es oro” dicen las abuelas. Y el mundo del K-pop no escapa de esta premisa; Debajo de la belleza, rostros sonrientes y los lentes, la industria musical de Corea tiene un lado muy oscuro.

El “sistema de formación de artistas” es una característica única del mundo del entretenimiento en Corea del Sur. Ofrecen contratos a los artistas potenciales, a veces a una edad temprana y duran un tiempo indefinido preparándose para su “debut” en largas jornadas de entrenamiento de danza e idiomas. 

A simple vista parece algo normal, sin embargo, esto va más allá. Dentro del entrenamiento comienza un proceso riguroso de intervención. La agencia en cuestión decide TODO respecto a la elección del estilo musical, la apariencia, el peso, la dieta, el vestuario, hasta el celular que deben usar y de ser necesario las cirugías que deberán realizarse para cumplir con el statu quo.

Y este control no desaparece con el debut, lo único que hace es empeorar. Los contratos que firman estos Idols suelen llevar cláusulas con exigencias poco comunes. Además de ser contratos extremadamente largos, hay exigencias tales como no tener pareja o amigos del sexo contrario, todo esto justificado en que sus fans prefieren verlos solteros.

Los Idols no tienen vida privada, las empresas contratantes tienen el control en sus redes sociales o los mensajes que envían. Lo que se considera una medida extrema que termina por extinguir la barrera entre el artista y la persona. Muchas veces las empresas pueden pedir los celulares para revisar su contenido.

No existe el mental care, la imagen que venden los Idols es de perfección, de alegría. Reconocer que si tiene una debilidad o problema de salud puede resultar contraproducente a la imagen. En Corea, al igual que en muchos países asiáticos hablar de enfermedades mentales es todavía un tema tabú, a pesar de que el continente asiático tiene las más altas cifras de suicidios en el mundo.

El caso de Goo Hara y Sulli ocurrido el año pasado revela un poco de la presión a la que se ven sometidos los Idols. Goo Hara alegó sufrir depresión y ser víctima de acoso cibernético, posteriormente vivió un escándalo por una foto íntima que se filtró. Las críticas se abalanzaron sobre ella en lugar de atacar a su exnovio, responsable de la filtración de la foto.

Las(os) Sasaengs son otro asunto que carece de regulación dentro del mundo del K-pop. Se conoce como Sasaengs a las seguidoras que exceden la línea del fanatismo y se acercan al acoso. En varias oportunidades han estado a punto de secuestrar a los Idols como fue el caso los integrantes de la banda EXO. Unas seguidoras consiguieron un auto idéntico al que solían viajar los integrantes y los esperaron a la salida del aeropuerto casi teniendo éxito en su plan, fue su representante el que se percató de la situación e impidió el secuestro de los Idols.

Otro caso lo cuenta BTS que reportó que algunas seguidoras que se infiltraron en su habitación de hotel. Uno más radical fue el caso de Taeyeon de Girl ‘s Generation que estuvo a punto de ser secuestrada del escenario por un seguidor.No todo el panorama es negativo, en los últimos años se han adelantado reformas que mejoran la calidad de vida de los Idols. BTS y Black Pink  son  algunos de los grandes representantes de esta nueva ola de cambios en el mundo del K-pop promoviendo mensajes sobre el amor propio, la aceptación y la salud mental.

Por Spot

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