Por: María Gabriela Silgado R.

Este libro fue un regalo de navidad; uno de esos que jamás compraría para mí, pero que resultó siendo muy bueno.

Fue mi primera vez leyendo una autobiografía y creo que ahora leeré más. En este libro Michelle Obama cuenta toda su historia; desde su nacimiento y su vida en el South Side de Chicago, pasando por su auto-exigente juventud llena de logros, hasta su vida con Barack Obama, y el día en que, con algo de resentimiento, asistió a la inauguración de Donald Trump.
Su voz es clara y leer el libro se siente como sentarse con ella a tomarse un café, aunque tenga unas 520 páginas.

Michelle describe su niñez, casi como una adulta leyendo un cuento de hadas. Existe un filtro sobre lo que recuerda y cómo lo recuerda, sabiendo que tal vez cuando era pequeña no apreció ciertas cosas o no vio las repercusiones de una decisión, hasta que creció y pudo ver los eventos que se desarrollaron a partir de eso. Así que se lee un poco incrédula de lo que cuenta, pero segura de que así es como va. Y viéndolo con ojos de adulta, creo que ella misma, al recordar y escribir, se dio cuenta de varias cosas; por ejemplo, la suerte que tuvo con sus padres y cómo la educaron o cómo la raza y todas las connotaciones que vienen con ella estuvieron presentes en su vida desde un principio.

La historia de Michelle Obama es esperanzadora. Desde la relación amorosa de sus padres, las diferentes personalidades, como su abuelo y la gran multitud de amigas que la han apoyado durante años y han influido en su vida, la presión que ella misma se puso para llegar a estudiar en Princeton y Harvard, para después ver su vida partida en dos por un hombre encantador, empático, supremamente inteligente y amable quien la ayudó a darse cuenta de que lo suyo no era el trabajo corporativo para el cual la preparó su educación, sino una vida de servicio, conectada con la comunidad que la crió y después la necesitó.

También es muy interesante ver cómo ni ella misma sabía manejar muy bien su vida, que aún siendo una adulta, casada, con hijas, todavía nada estaba completamente resuelto y se fue desenvolviendo gracias a sus decisiones y acciones.  E­­­sto creo que es un ejemplo para los jóvenes en el sentido en que en ningún momento de la vida todo queda decidido y se acaban las posibilidades, sino que nuevos retos, nuevas oportunidades y cambios en lo profesional siempre van a aparecer y depende de nosotros decidir qué nos conviene y qué no.


Por otro lado, una interpretación muy interesante que, al menos personalmente, queda del libro, aunque ella jamás lo dice, toda su vida y la historia que cuenta frente a su esposo, es una demostración de todo lo que logran los hombres gracias al trabajo no-pago de las mujeres que los apoyan. Barack Obama quería tener hijos, pero quien se preocupaba por cómo cuidarlas y cómo balancear su vida con ellas era Michelle. Barack quería cambiar su país y ser un hombre “de familia”, pero la que se tuvo que sacrificar y trabajar día y noche, entre semana y en fines de semana, para que él tuviera una familia a la que pertenecer, fue ella. Es un trasfondo clave que hay que dejar claro para hombres y mujeres en todo el mundo, que ser ama de casa o una mujer que prioriza a su familia frente a su trabajo o cualquier otra cosa, es una forma de vida completamente válida, pero gracias a eso es que muchos hombres pueden ir a trabajar tranquilos y hasta ser presidentes.

Por último, es encantador cómo Michelle habla de las mujeres que han pasado por su vida. Me doy cuenta de que, casi siempre, quien la ayuda de forma profesional y personal, en las campañas de Barack, pero también en la universidad y en su vida personal, son mujeres excelentemente preparadas que contribuyeron de alguna forma al éxito que ha tenido esta mujer.

Me pareció una muestra total de empatía y sentido social el hecho de que ella se sintió responsable de que, no solo en su país, sino en el mundo, las niñas pudieran acceder a una educación de calidad, que fue lo que la ayudó a ella a triunfar, uniéndose con Malala Yousafzai, la suma representación de las niñas y la educación en el mundo.

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Este libro es un saludo a la empatía necesaria para ser líder —la cual muchos no poseen y por eso llegan a ser desastres en el gobierno— y a la fortaleza de una mujer que se sabe en construcción.

Súper recomendado.


Por Spot

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